Asha Sharma impulsa una reestructuración profunda en Xbox con despidos, traspaso de Halo a Activision y cambios en sagas clave. Descubre de qué trata.
Cuando Asha Sharma asumió el mando de Xbox a comienzos de 2026, pocos imaginaban que su llegada marcaría el inicio de una transformación tan profunda y dolorosa. Yo llegué incluso a plantear el posible fin de Xbox con ella. Pero la ejecutiva, sin trayectoria previa en la industria del videojuego, ha impulsado desde el primer día una visión radical que busca enderezar un negocio que, según sus propias palabras, se había extendido demasiado y había perdido el foco en lo esencial.
El resultado es una serie de movimientos que están redefiniendo por completo la estructura de los estudios internos y el destino de varias de las franquicias más queridas por los jugadores.
La reestructuración que no da tregua
En julio de 2026 Sharma anunció lo que describió como la reestructuración más significativa en la historia de Xbox, con unos 3.200 despidos repartidos a lo largo del año fiscal y la salida de varios estudios del paraguas de Microsoft. Compulsion Games y Double Fine recuperaron su independencia, mientras que Ninja Theory y Undead Labs buscaron nuevos dueños. Meses después, el comunicado de Matt Booty confirma que el proceso sigue su curso: 268 personas más dejan la compañía, entre ellas trabajadores de Halo Studios y de las estructuras centrales. Al mismo tiempo, Activision asume el control de Age of Empires a través de World’s Edge, de Sea of Thieves vía Rare y, lo más sorprendente, del desarrollo del próximo gran título de Halo, que quedará en manos de un equipo nuevo creado específicamente para la ocasión.
Estos cambios no son casuales. Sharma ha insistido en que Xbox se dispersó en demasiadas apuestas y dejó de concentrar recursos en las franquicias capaces de generar valor real a largo plazo. La fusión de Playground y Turn 10 alrededor de Forza y Fable, la integración de Obsidian bajo Bethesda y la unificación de las áreas casuales bajo King responden a esa misma lógica de simplificar estructuras y alinear equipos que ya trabajaban de cerca.
El riesgo de perder el alma de las sagas
La decisión de entregar Halo a Activision genera, como era de esperar, sensaciones encontradas. Rob Kostich, presidente de la compañía, habla de honor y responsabilidad, y promete el mejor juego de la saga de la historia. Sin embargo, muchos jugadores recuerdan que el universo de Master Chief nació y creció dentro de una cultura creativa muy concreta, y temen que el traspaso diluya esa identidad.
Algo similar ocurre con Ninja Theory, cuyo posible cierre dejaría en el aire el futuro de Senua después de que dos intentos de venta fracasaran. El estudio que nos dio Hellblade, una de las experiencias más intensas y personales de los últimos años, se enfrenta ahora a un horizonte incierto mientras Microsoft sigue explorando opciones.
Una estrategia de concentración que puede funcionar… o no
Sharma ha reducido capas de gestión, ha nombrado a Helen Chiang como primera directora de operaciones con responsabilidad plena de resultados y ha dejado claro que el objetivo es volver a crecer antes de que termine el año fiscal 2027. Su enfoque es pragmático y directo: menos estudios, menos capas burocráticas y más atención a las IPs que realmente importan. La independencia de Undead Labs, que ahora es propiedad de sus empleados y sigue adelante con State of Decay 3, muestra que no todo se reduce a recortes. Algunos equipos encuentran caminos propios mientras la compañía se concentra en lo que considera prioritario.
Aun así, el riesgo es evidente. Concentrar el poder creativo en menos manos puede producir títulos más potentes y mejor financiados, pero también puede asfixiar la diversidad que durante años diferenció a Xbox de sus competidores. La pregunta que queda abierta es si esta cura de austeridad logrará recuperar la salud financiera sin vaciar de personalidad a las sagas que sostienen la marca.
Lo que Sharma está haciendo no es un ajuste cosmético. Es un intento deliberado de salvar un negocio que, según sus propios números, llevaba años gastando más de lo que generaba. El tiempo dirá si la dureza de sus decisiones termina siendo el precio necesario para que Xbox vuelva a ser relevante, o si el coste en talento y en identidad creativa resulta demasiado alto.

0 comments:
Publicar un comentario