Esta parte interna de la PlayStation 5 está comenzando a dar problemas a los usuarios. Descubre de qué se trata.

La PlayStation 5, lanzada en 2020, revolucionó el gaming con su potencia y diseño. Sin embargo, un fallo interno relacionado con el metal líquido (liquid metal) utilizado como interfaz térmica entre el APU y el disipador está emergiendo como uno de los mayores problemas de esta generación.
Reportes recientes de técnicos confirman que ni la posición vertical ni la horizontal protegen del todo, y modelos tempranos muestran signos claros de degradación tras años de uso.
¿Qué es el metal líquido y por qué Sony lo eligió?
Sony optó por una aleación de galio, indio y estaño en lugar de pasta térmica tradicional. Su conductividad térmica superior (alrededor de 73 W/m·K) permite disipar mejor el calor del potente APU, manteniendo temperaturas controladas en juegos exigentes.
Esta decisión técnica fue elogiada en su momento, pero el metal líquido es un fluido que reacciona con el tiempo y la temperatura.
El contexto real del problema: degradación, migración y corrosión
Con el paso de los años (especialmente en consolas de 4-5 años o más), el metal líquido se oxida, forma residuos cristalizados o se desplaza, creando “puntos secos” sobre el chip. El galio puede penetrar la capa protectora de níquel del disipador, reaccionar con el cobre y generar una costra dura de baja conductividad térmica. Esto provoca sobrecalentamiento, ventiladores a máxima velocidad, throttling y apagados repentinos para proteger el hardware.
Durante mucho tiempo se pensó que el problema se limitaba a consolas colocadas en vertical (por gravedad). Casos recientes, como el de un técnico polaco que analizó una CFI-1116 usada en horizontal durante cinco años, demuestran que la degradación ocurre independientemente de la orientación. En algunos escenarios horizontales incluso se generan hotspots más graves. Modelos hasta la PS5 Slim (series CFI-20xx) parecen afectados; la Pro y revisiones posteriores incorporaron ranuras para retener mejor el compuesto.
No todas las unidades fallan: el uso intensivo, ciclos térmicos y calidad de aplicación inicial influyen. Pero el aumento de reportes en 2026, cuando muchas consolas salen de garantía, genera preocupación legítima.
Impacto para los jugadores y posibles soluciones
Los síntomas típicos incluyen apagados tras 20-30 minutos de juego exigente, ruidos excesivos del ventilador y mensajes de sobrecalentamiento. Limpiar el polvo ayuda, pero no resuelve la degradación del metal líquido. La reparación profesional implica abrir la consola, limpiar residuos (sin dañar el APU, que suele sobrevivir) y reaplicar metal líquido o alternativas más estables como pads de cambio de fase (PTM7950). Es un trabajo delicado: el metal líquido es conductor eléctrico y cualquier fuga puede cortocircuitar la placa.
En mi opinión, este es un ejemplo claro de cómo una innovación térmica a corto plazo puede comprometer la durabilidad a largo plazo. Sony mejoró el diseño en modelos recientes, pero los dueños de las primeras PS5 merecen más transparencia y opciones de soporte. Mientras tanto, vigilar temperaturas, evitar el uso continuo extremo y considerar mantenimiento preventivo son las mejores defensas para que la consola no sea tirada en la basura. La PS5 sigue siendo una excelente máquina, pero el “liquid metal gate” recuerda que la excelencia de hardware también se mide en años de fiabilidad, no solo en especificaciones de lanzamiento.







