En las últimas semanas la PS5 está liberando todos los límites con cosas que parecen sacadas de ciencia ficción. Descubre qué es.
La PlayStation 5, durante años presentada como una fortaleza casi impenetrable, ha recibido en las últimas semanas uno de los embates más serios desde su lanzamiento. Un exploit bautizado como Relapse, publicado a finales de septiembre de 2026, ha abierto la puerta a la modificación de la consola en un rango de firmwares que abarca desde la versión 7.00 hasta la 13.60, incluyendo modelos estándar y PS5 Pro.
Este desarrollo no es un simple truco aislado, sino un punto de inflexión que obliga a mirar de frente la fragilidad de los sistemas cerrados cuando la comunidad de investigación encuentra una grieta suficientemente amplia.
Relapse: una puerta abierta en casi todas las consolas
El método, impulsado por el desarrollador Nathan Fargo y construido sobre vulnerabilidades en el navegador WebKit y el kernel, permite cargar software no firmado con relativa facilidad. Usuarios han reportado la ejecución de emuladores, aplicaciones caseras y, por supuesto, copias de juegos que aún no han sido parcheados por las actualizaciones más recientes. Títulos lanzados poco antes del firmware 14.00, como Marvel’s Wolverine, aparecen mencionados en foros como ejecutables en consolas desbloqueadas.
La velocidad con la que se ha extendido el uso de esta herramienta sorprende incluso a quienes llevan años siguiendo la escena de modificación de consolas, porque convierte en vulnerable a una cantidad enorme de unidades que no se actualizaron a tiempo.
Lo que ya se puede hacer: discos de PS2, PS3 y mucho más
Lo más llamativo de esta oleada no se limita a la piratería de juegos actuales. La comunidad ha logrado que consolas modificadas lean y ejecuten discos físicos de PlayStation 1, PlayStation 2 y PlayStation 3, algo que Sony eliminó oficialmente hace más de una década. Proyectos como PS5SX2 permiten jugar títulos de PS2 con mejoras de rendimiento, mientras que emuladores de PS3, Xbox original e incluso Nintendo Switch ya funcionan con distintos grados de estabilidad.
Algunos usuarios han demostrado la posibilidad de correr software de PC a través de capas de compatibilidad y de instalar Linux completo, transformando la consola en una máquina de experimentación abierta. Estas capacidades, combinadas con el acceso al hypervisor en firmwares concretos, han convertido la PS5 en un dispositivo mucho más versátil de lo que su diseño original contemplaba.
Sony responde con parches y restricciones
La compañía japonesa reaccionó desplegando el firmware 14.00 a mediados de septiembre y, poco después, la versión 14.10. Estos parches cierran la vulnerabilidad conocida, aunque al precio de obligar a muchos jugadores a elegir entre mantener el acceso a PlayStation Network o conservar el desbloqueo. Se han documentado casos de consolas y cuentas bloqueadas tras intentar conectarse online con el sistema modificado, y la tienda no oficial Overdrive, que ofrecía un catálogo alternativo de descargas, desapareció en cuestión de días, aparentemente tras acciones legales. Quien decida permanecer en firmwares antiguos renuncia a actualizaciones de seguridad, a parches de juegos futuros y, según rumores insistentes, podría quedarse fuera de títulos de gran calibre como GTA VI si estos exigen la versión más reciente del sistema.
Más allá de la piratería: un debate sobre control y propiedad
Este episodio reabre una conversación más profunda sobre el modelo de negocio de las consolas modernas. Mientras Sony defiende en tribunales que los jugadores adquieren licencias y no propiedad plena de los juegos digitales, la comunidad técnica demuestra que el hardware sigue siendo susceptible a intervenciones externas. El jailbreak no se limita a la copia ilegal; también habilita emulación de sistemas antiguos, herramientas de accesibilidad y experimentación que la plataforma oficial no contempla. Al mismo tiempo, el riesgo de bans permanentes, pérdida de datos y aislamiento del ecosistema online es real y no debe minimizarse.
La liberación de la PS5 a través de Relapse representa un duro golpe para Sony porque expone la dificultad de mantener un entorno completamente cerrado durante años. La carrera entre parches y nuevos exploits continuará en medio de la campaña del No Disc No Buy, y cada actualización obligará a los jugadores a decidir si priorizan la seguridad oficial o la libertad de uso. En un mercado donde el control del hardware y del software se vuelve cada vez más estricto, estos momentos revelan las tensiones subyacentes entre las empresas, los creadores independientes y quienes simplemente quieren aprovechar al máximo el dispositivo que compraron.

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